Una comunidad comprometida con el amor de Cristo
El Ministerio Internacional Justicia y Misericordia de Dios nace del testimonio personal de Pastora Milagros Rodríguez, una mujer con formación católica que trabajó como agente de seguros, auxiliar de contabilidad y preparadora de impuestos.
En 2003 enfrentó una crisis familiar profunda cuando su hijo menor comenzó a tener problemas para comer, enfocarse y concentrarse en la escuela. Tras visitar médicos y especialistas sin respuestas claras, fue el encuentro con Jesús lo que transformó su vida y la de su familia.
Nuestro ministerio existe para compartir esa misma esperanza: justicia y misericordia que sanan, restauran y liberan. Aquí encontrarás una comunidad que vive la fe con autenticidad, acompaña a las familias y honra a Dios con un servicio lleno de amor práctico.
Ser un ministerio que anuncia el evangelio de Jesucristo con poder y autoridad, ministrando a través de la predicación, la enseñanza, la oración intercesora y el servicio comunitario. Nos comprometemos a transformar vidas, familias y comunidades enteras por el amor de Cristo, reflejando justicia y misericordia en cada acción.
Ver un mundo donde el nombre de Jesucristo sea glorificado, donde sus discípulos avancen en santidad y dirijan iglesias saludables que impacten sus comunidades. Una visión de un ministerio que cruza fronteras, alcanza almas perdidas y restaura a los quebrantados en espíritu.
Testimonio de quien lidera y sirve en nuestra comunidad
Agente de seguros, auxiliar de contabilidad y preparadora de impuestos que encontró a Cristo en el momento más difícil de su vida.
Mi nombre es Milagros Rodríguez. Me consideraba una persona luchadora, trabajadora y con una vida exitosa: dueña de mi vivienda, con negocio propio, madre de dos hijos y con dos nietos. En 2003, enfrentaba serias complicaciones con mi hijo menor, quien tenía dificultades para comer y problemas de enfoque y concentración en la escuela.
Después de visitar pediatras, neurólogos, psiquiatras y terapeutas sin un diagnóstico claro, un cliente me sugirió permitir que Jesús entrara en mi corazón. Proveniente de un hogar católico y educada en colegios de monjas, acepté conocer a Jesús y empecé a asistir a la Iglesia Cristiana Pentecostal.
Al principio fue muy difícil. Estuve en conflicto interno y externamente, con controversias y discrepancias con mi pastor, fruto de una rebeldía, soberbia y frustraciones que traía desde mi niñez. Las sugerencias que me hacían chocaban con la mujer criada bajo otros patrones y con una mente liberal típica de una mujer del siglo XX.
Pero la necesidad de ver resultados en la vida de mi hijo hizo que la mujer que había en mí se transformara. En julio de 2006 me bautizaron en agua, tras conocer a Jesús, y por un sueño me autodenominé "La Samaritana".
Caminar con Jesús, obedecer sus mandatos y descubrir las maravillas de sus palabras ha sido la mayor transformación de mi vida.
Líderes que guían nuestro ministerio
Fundadora y Pastora
Un camino de fe y crecimiento
La historia comienza cuando el hijo menor de Milagros enfrenta dificultades para comer, concentrarse y seguir en la escuela. Los médicos no encuentran un diagnóstico claro y la familia se enfrenta a una situación desesperada.
Después de aceptar la invitación de un cliente y comenzar a asistir a la Iglesia Cristiana Pentecostal, Milagros vive una transformación profunda. En julio de 2006 se bautiza en agua y se reconoce como "La Samaritana".
Nace el Ministerio Internacional Justicia y Misericordia de Dios, inspirado en la experiencia de restauración y en el llamado de servir con justicia, amor y misericordia a toda la comunidad.
Nos adaptamos a nuevas realidades con servicios en línea, consejería virtual y comunidad digital sin perder nuestro enfoque en el servicio presencial.
Continuamos creciendo, formando discípulos, transformando vidas y extendiendo el Reino de Dios en cada rincón del mundo donde Él nos envíe.
Todo lo que hacemos lo hacemos para la gloria de Dios, buscando la excelencia en el servicio ministerial y la calidad en nuestras acciones.
El amor de Cristo es nuestro motor. Amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
La Palabra de Dios es nuestra autoridad absoluta. Predicamos la Biblia con fidelidad y la aplicamos a la vida práctica.
Creemos en el poder de la comunidad. Nos reunimos para aprender juntos, crecer juntos y servir juntos al mundo.
Nuestro corazón se extiende a todas las naciones. Trabajamos para que todos conozcan a Jesucristo como Salvador.
Nos adaptamos y buscamos nuevas formas de comunicar el evangelio sin comprometer nuestros principios fundamentales.
Si reconoces el llamado de Dios en tu vida y deseas ser parte de esta comunidad de fe, te invitamos a visitarnos. Aquí encontrarás un lugar de bienvenida, amor y crecimiento espiritual.
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